Día π: un número para medir el cielo

Desde que el físico Larry Shaw fundó esta celebración, en 1988, ha aumentado la popularidad del Día de Pi, cada 14 de marzo. La fecha fue elegida según el formato estadounidense de mes/día, pues se escribe como 3/14, como el valor aproximado de la constante π: 3,14.

En aulas y redes sociales abundan los concursos de memorización de decimales, las camisetas con dígitos infinitos y los pasteles circulares (por la similitud sonora en inglés entre tarta y π). Pero para quienes enseñamos ciencia y, además, nos apasiona la astronomía, esta fecha puede ser mucho más que una celebración simpática con un guiño intelectual: puede convertirse en una oportunidad para conectar la matemática con el universo real.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que π no solo es el número que relaciona la circunferencia con el diámetro, sino que aparece cada vez que el universo dibuja un círculo (lo cual pasa constantemente). Por ejemplo, cuando explicamos que la Tierra orbita el Sol, solemos decir, correctamente, que su órbita es elíptica. Sin embargo, como primera aproximación y por simplicidad, se le trata como casi circular. En ese momento, naturalmente, π entra en escena. La distancia que recorre la Tierra en un año puede estimarse con una fórmula sencilla: 2πR, donde R es el radio de la órbita terrestre (149,6 millones de kilómetros o 1,5 × 10⁸ km) según esa aproximación. Al dividir esa longitud por el tiempo que tarda en completar una órbita (3,1 × 10⁷ segundos, equivalentes a 365 días), obtenemos un resultado que suele sorprender a los estudiantes: nuestro planeta viaja alrededor del Sol a unos 30 kilómetros por segundo. De repente, π deja de ser un símbolo abstracto y se convierte en la clave para entender que estamos viajando por el espacio a una velocidad vertiginosa, aunque no lo sintamos.

La astronomía comenzó, en buena medida, midiendo sombras. Mucho antes de los telescopios y los satélites, ya era posible estimar el tamaño de la Tierra comparando ángulos y distancias en su superficie curva. Cuando convertimos un ángulo medido al mediodía en una fracción de la circunferencia terrestre, estamos trabajando con arcos de círculo: π vuelve a aparecer. La geometría que se enseña en el aula es la misma que permitió a Eratóstenes estimar el tamaño de nuestro planeta hace más de dos mil años. Reproducir esa experiencia, incluso de manera simplificada, transforma el Día Pi en una vivencia histórica y científica a la vez.

Leer el texto completo en la Circular 1021 página 4

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